MENU

El gris arrepentimiento

Un caudal de pétalos ya marchitos

recorre las venas que alientan

mi frágil y cruel corazón.

Una tarde luminosa y llena de espinas

reseca los hilos de sangre

que fluyen en mi cabeza.

 

Dentro de mí yace el desorden,

la rabia, la decepción.

De mi boca asoman puñales  

que cortan el aire y hieren

con su acento metálico

a quienes tanto amo.

 

Después, lo de siempre,

el gris arrepentimiento,

la conciencia a cuentagotas,

el llanto que clama

un último perdón.

 

El daño está hecho,

y ahora juega en mi contra.

Mañana será mañana,

y yo seguiré siendo el mismo, 

o tal vez no.

¿Te gusta? Compártelo
Boletín de novedades

suscríbase a nuestro boletín y reciba todas las novedades en su correo

Whatsapp-Contact