¿Por qué poseemos objetos? ¿Por qué coleccionamos cosas? ¿Por qué guardamos un libro en casa y todavía no empezamos a leerlo?
Tenemos una relación íntima y singular con los objetos. Esta relación varía de una persona a otra, pero existe en todos los casos. Con algunos objetos establecemos una profunda conexión emocional; de alguna manera, pasan a formar parte de quienes somos o de lo que somos. Y no es por el objeto en sí, sino por lo que significa para nosotros. Dejan de ser elementos utilitarios para convertirse en una parte importante de nuestra identidad. Incluso buscamos que resistan el paso del tiempo, porque desprendernos de ellos supone romper un vínculo significativo.
No se trata del objeto en sí mismo, sino de la realidad que representa, de lo que significa para cada uno. Esta cuestión cobra especial relevancia en la sociedad actual, donde muchos objetos están diseñados para durar poco y ser reemplazados por otros.
En Gachiakuta se exploran de diferentes maneras las relaciones entre sujeto y objeto. Existen los llamados Objetos Vitales, que actúan como catalizadores de los poderes de los personajes mediante una fuerza conocida como ánima. Esta se acumula a partir de los vínculos profundos que se establecen entre el sujeto y el objeto, hasta el punto de que este último llega a formar parte de la identidad de su portador; por ejemplo: unas tijeras, un bastón o una sombrilla. Por esa razón, cada estilo de combate tiene un carácter personal y está moldeado por el apego al objeto elegido.
En esta historia se explora esa relación profunda y humana que se establece con el objeto que cataliza el poder. Esto contrasta, por ejemplo, con la relación que los Linternas Verdes mantienen con sus anillos de poder, a propósito de la serie Lanterns, de HBO. Los anillos son la fuente del poder y, en la mayoría de los casos, eligen a sus portadores tomando en cuenta su fortaleza mental y su determinación. En Gachiakuta, en cambio, es el vínculo que han creado el objeto y su portador lo que convierte al primero en un Objeto Vital: su significado personal y el apego que despierta son los que le confieren ese carácter.
Ludo, el protagonista de la serie, encuentra valor en los objetos que los demás desechan. Es un recuperador: «recoge» objetos de la basura, una práctica ilegal en su mundo, y los revitaliza, los repara y les da una nueva vida. Además, posee una particularidad: al igual que otros personajes, tiene un Objeto Vital, pero el suyo es especial: sus guantes. Estos le fueron entregados por Leguto, su padre adoptivo, pertenecen a la llamada Serie del Vigilante, reciben el nombre de 3R y le permiten conectarse con varios objetos a la vez cuando utiliza sus poderes.
Ludo, gracias a su poder, puede extraer el máximo valor de los objetos que toca: hace posible que estos aprovechen la energía que les queda y agoten su vida útil al convertirse en Instrumentos Vitales. Una vez que terminan su conexión con él, desaparecen.
Este es un mundo estratificado. En la Esfera, el mundo superior, viven los ciudadanos, pero allí también existe una marcada división de clases: la clase alta habita en la ciudad y la clase baja, en los barrios, sectores marginales donde viven las llamadas tribus. En el Abismo habitan todos los descartados de la Esfera. Allí se arrojan desperdicios de todo tipo: objetos y personas que ya no se consideran útiles. El Abismo se traga todo lo que se considera inmundicia y suciedad. Además, en la Esfera se prohíbe reciclar o recuperar objetos de la basura porque eso atenta contra la belleza de la ciudad.
En este mundo interactúan diferentes grupos: los Limpiadores, los Discípulos y los Raiders, cada uno con su propia visión y misión, profundamente ligada a los objetos que posee.
No soy bueno para ver series largas; prefiero las miniseries o los animes cortos. Sin embargo, Gachiakuta me atrapó con su primera temporada. Aunque detesto tener que esperar tanto para poder seguir el hilo de la historia, sigo muy expectante e interesado en saber qué le depara el futuro a Ludo en este mundo que apenas empieza a descubrir.
Gachiakuta está basado en el manga escrito e ilustrado por Kei Urana, que mezcla un mundo distópico con una estética urbana, de grafiti, y cuenta con diseños de Hideyoshi Andou. Este anime es una producción de Bones Film.
En un mundo donde desechar parece más fácil que reparar y reemplazar se ha convertido en costumbre, la serie plantea una pregunta que va más allá de los objetos: ¿quién decide qué merece conservarse y qué debe ser descartado?
Si pueden, denle una oportunidad a esta serie. Quizá les guste, quizá no, pero seguro se divertirán un buen rato.
«Cuidar constantemente de las cosas que te importan. Hay mucha gente que ni siquiera puede hacer eso. Esos son buenos guantes. Nunca olvides lo importantes que son para ti». —Enjin
Jorge Mendoza, rayando hojas me siento feliz.

